Vida y obra de Don Octavio Dávalos Ramírez «Don Viejito» 24/2/1954 – 6/9/2025 +

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El 7 de abril de 2019, Probaja le realizó un merecido homenaje en vida a Don Octavio «Don Viejito» Dávalos Ramírez. De aquel reconocimiento en la carrera del Circuito Bronco, se desprendió este reportaje realizado por Luis Medina Arcadia con esta leyenda del off road Terrisureño, el cual se perdió en el cambio de dominio de la entonces página web de Probaja, y que hoy re-publicamos en su memoria, tras su triste partida de plano físico… «Don Viejito» siempre vivirá en el alma de las brechas Sudcalifornianas, sus raíces llegan a lo más profundo de las brechas de nuestro estado, y su carisma, su don de gente y precisión como mecánico, quedan plasmados para la eternidad en el off road, donde encontró una de sus grandes pasiones. Con todo respeto y admiración a la memoria de Don Octavio, les compartimos estas letras que narran su andar en el mundo motor…

Los Inicios en el deporte motor

Octavio Dávalos Ramírez nació en la ciudad de México el 24 de febrero de 1954, creció en una familia de 7 hijos, 3 hermanos y 3 hermanas, siendo él el de en medio… muy pronto, a la edad de 13 años, a pesar de que su familia no estaba involucrada en absoluto con motociclismo o automovilismo, en él creció la pasión por la velocidad y la competencia, tomando la decisión de abandonar la escuela para dedicarse de lleno a la mecánica, especializándose en aquel entonces en el motociclismo, modalidad que sería su primer gran pasión, en la cual compitió por más de 12 años en la modalidad de motocross, convirtiéndose además en mecánico especializado llegando a tener su propio taller de motocicletas, el cual llevó por nombre “Astro Cross”.

Don Octavio comenta: “Yo empecé por gusto propio, en la familia de mis padres no existía el automovilismo, a mi papá no le gustaban ni las bicicletas… Yo a los 13 años empecé con la mecánica y dejé la escuela por aprender a arreglar motos… Mis papás me dijeron: si dejas la escuela, te vas a vestir y calzar tú mismo, y les respondí: sí, yo me calzo y todo… Y a la hora de la hora cuando comencé a ver que ya los ¨cartoncitos¨ se acababan pensaba: y ahora ¿cómo les digo?… Me quitaba los pantalones de mezclilla y se paraban solos… y en el taller pues eran $5 pesos diarios lo que me pagaban… $30 pesos a la semana, y ¨era una feria¨… Así me la aventé, como me gustaban mucho las motos pues aprendí rápido y gracias a Dios a los 15 años ya tenía mi moto y mis carros…”

Su gusto por el trabajo, le brindó la posibilidad de crecer rápido en el ámbito que le gustaba, señala: “como siempre me ha gustado mucho el trabajo, eso me ayudó… aquí a veces me critican porque son las 11:00 – 12:00 de la noche y sigo trabajando, me preguntan que si de dónde me apago… Cuando haces algo que te gusta, no hay problema… Me gustaba el dinero y lo otro que me gustaba costaba, que en ese momento eran las motos… Para tener buenas motos había que trabajarle duro, y gracias a Dios siempre hubo…”

En su taller “Astro Cross”, Don Tavo atendió y trabajó con motocicletas hasta los 25 años, el lugar se convirtió en punto de reunión donde muchos de sus amigos que corrían las motos se juntaban… En 12 años en el motociclismo “Don Viejito”, como se le conoce también en la escena del off road Sudcaliforniano, nos platicó de varias caídas en la moto, descalabradas y raspones por todos lados, pero afortunadamente nunca pasó a mayores… el peor accidente en moto, nos lo compartió: “una vez, en un brinco jalé la moto de más y me iba a ir para atrás, así que aventé el cuerpo para adelante y cuando cayó la moto, el volante se regresó y me pegué con el tubo, que en aquella época llevaba en medio el volante… me dio en la barbilla, yo pensé que me había tirado los dientes, la lengua me salía por la herida, me llevó la ambulancia, mi esposa se fue conmigo… tenía como 21 años”.

La transición del motociclismo al automovilismo

Llegado el momento, a finales de los 70’s Dávalos Ramírez decidió dejarle el taller a su hermano Genaro, y ahí comenzó a dedicarse a los carros. Algunos de sus amigos, los mismos que se congregaban en “Astro Cross”, ubicado en Avenida de los 100 metros esquina con Montevideo, colonia San Bartolo Atepehuacan, en la Delegación Gustavo A. Madero de la Ciudad de México, decidieron seguirle los pasos, abandonando el motociclismo para involucrarse de lleno en el automovilismo, “nos la pasábamos suave”, -apunta-.

En su taller, Don Octavio fabricaba y preparaba autos de competencias para las carreras en pista de asfalto… Platica: “nos íbamos a correr a Acapulco, por ejemplo, en ese taller tenía el taller de motos, y mi carro de calle era mi carro de carreras, era un Caribe, llegaba yo el fin de semana a la casa y !vámonos! Agarren sus cosas, que nos vamos a correr a Acapulco… y nos íbamos en el carrito, terminaba la carrera y de regreso en el mismo carro de carreras…”

El problema era que,  al término de las competencias, si se obtenía pódium, era menester desarmar el motor para la revisión técnica, había que quitar cabeza para checar que no estuviera arreglada y el cárter para observar que no tuviera otros “fierros”. “Ya teníamos práctica, rápido lo desarmábamos, lo checaban, armábamos de nuevo y de regreso al DF”… “Ahí en Acapulco tuvimos el récord de pista, los mejores tiempos con mi carro de calle, ahí tengo los periódicos que no dejan mentir”, puntualizó.   

En su carrera dentro de las competencias de automovilismo en el interior del país, Octavio Dávalos tuvo la oportunidad de correr en escenarios como el Autódromo de los Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México, pero también vio acción en muchas otras ciudades, como: Guadalajara, Monterrey, Acapulco, Veracruz, Pachuca, Aguascalientes y León, por mencionar algunas…

“Eran unos agarrones buenos” comenta emocionado. En aquella época José Sánchez Jassen (quien ha sido su amigo desde la juventud) era el director y organizador de esas carreras, y se contaba con muy buenos patrocinios por empresas como VW, Nissan, empresas de fabricación de amortiguadores, llantas y aceites, -apuntó-, y añadió: “si te iba bien en la carrera, te llevabas una ¨feriecita¨, y gracias a Dios siempre nos iba bien…”

Su llegada a La Paz, Baja California Sur

En 1986, “Tavo” Dávalos llega a la capital sudcaliforniana, abriendo su negocio en donde hoy en día se mantiene su taller. El giro: Carrocería y Pintura. El plan: dejar las carreras. Don Tavo quizá no tenía presente que, llegó a un lugar donde las carreras eran parte del escenario deportivo cultural heredado décadas atrás con la constante llegada de la Baja 1000 a La Paz. Sin quererlo, llegó a la cuna del off road nacional, a la postre, las carreras, lejos de quedar atrás, se convertirían en una nueva modalidad de automovilismo por explorar y un constante en su vida y la de su familia…

El plan de dejar las carreras al llegar al terruño sudcalifo, fracasó, no fue fácil “desprenderse” del automovilismo al que le dedicó tanta pasión, tiempo, dinero y esfuerzo por tantos años, por lo que, ya estando en La Paz, hizo un Golf para correrlo en México, en aquella época el “pique” en el Campeonato en la categoría Pony II, era con Alfonso Oros, quien hoy en día es el Presidente de la FEMADAC. Ya habitando en La Paz, duró aún varios años corriendo en la ciudad de México y a pesar de que no le arreglaba motores a la gente de BCS, seguía arreglando los suyos para las competencias en la capital, Nos platica:

“Allá (en el DF) teníamos el Golf que hicimos aquí completito desde cero, ese lo armé aquí, al Tavito le armé un ¨vochito¨ también, y nos los llevamos para allá, y allá los teníamos permanentemente, nos patrocinaba Aerocalifornia, teníamos un intercambio, nosotros les dábamos trabajo de pintura y ellos nos daba boletos, los trabajadores de mi taller cada que necesitaban ir o venir, lo hacían sin problema porque teníamos un buen intercambio… Aparte siempre nos apoyaron, a veces teníamos que ir hasta dos veces al mes, nos íbamos unos días antes de las carreras para tener todo listo porque siempre me gustaba tener dos o tres motores y dos o tres transmisiones extras, porque si la fecha estaba ya muy cerca, ya nada más bajábamos motor y transmisión y los cambiábamos, y ya después con calma los arreglábamos… a la mecánica siempre le dimos”.

Gratos recuerdos del automovilismo en la Ciudad de México

Con evidente buen sabor de boca y cariño, Don Tavo recuerda a los señores Abed, quienes han sido grandes impulsores del automovilismo en México, y a quienes, de acuerdo a su criterio, se les atribuye de alguna forma el regreso de la Fórmula 1 a nuestro país, tras muchos años de apoyar esta disciplina… Comenta: “Los Abed eran al momento los únicos que hacían carreras en categorías de novatos y ellos, en un apoyo sin precedentes, le regalaban a los primeros 50 inscritos, el rollbar, overol, casco y extinguidor… Obvio se dejó venir muchísima gente y se llegó a 100, 150, 200… y llegaron hasta los trescientos y tantos participantes… muchos de ellos sólo fueron a robarse las cosas, las pidieron pero no participaron, pero el día de las clasificaciones, había más de 200 carros inscritos… Se corría en calificaciones en varios hits para escoger los que correrían el domingo… ya en el fin de semana de la competencia, corrieron más de 150 carros en múltiples hits, los fueron eliminando… Las calificaciones duraron días completos… Veías gente de todos los colores, sabores, edades… gente que siempre había tenido la ilusión de darse una vuelta en su carro… Me llamó mucho  la atención un señor que andaba en un Karmann Ghia, traía su casco abierto con una mascada, ya grande el señor, pero fascinado dando la vuelta en su carro… Esos señores, los Abed, fueron los únicos que lograron hacer eso… Es mucho el amor que le tienen al automovilismo. Esa fue de las mejores épocas de las carreras en el DF. Ellos mismos, organizaban unas carreras en Monterrey. Tú llevabas tu carro a donde ellos te dijeran, y ahí estaba la nodriza, subías el carro y ellos te esperaban allá en Monterrey con tu carro…” Y finalizó el punto sentenciando: “Muchísimo apoyo. Gracias a Dios esa gente sigue activa…”

El único accidente grave en su carrera

“El accidente más grave que sufí fue en mi Caribe, en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en una curva que le llaman la “horquilla”, me quedé sin frenos y era completamente en “U” la curva, así que me fui de paso, y por no amarrar el 5to punto de apoyo del cinturón de seguridad, (el de la entrepierna) me “escurrí” en el asiento, y me golpeé con el tubo que va debajo del volante, del roll bar, yo no sentí el golpe, quería echar a andar de nuevo el carro para seguirle… Olía mucho a gas-avión, (en esa época nos vendían el gas-avión ahí en el autódromo), estaba yo exactamente en la curva, se acercaron los bandereros a decirme que me bajara, me desamarré, quise bajarme y cuál… Me decían: ¡bájate!, pero les respondí que no podía, ahí me di cuenta de que tenía rotas las dos piernas… me ayudaron a bajar, llegó la ambulancia y me llevaron, y gracias a Dios, -dicen que más vale tener amigos que dinero-, los señores Abed, los organizadores, se hicieron cargo de todo, todo, todo… Me mandaron a un hospital con un amigo de ellos, con un magnífico doctor: Hermida Ochoa eran sus apellidos, y gracias a Dios nada de problemas he tenido… No tengo las rótulas, tengo cera con plástico en ambas rodillas. El doctor, mis respetos, cuando llegué y lo vi, lo recuerdo: chaparrito, moreno, de bigotito… de volada me operó, cuando desperté ya estaba yo en el cuarto de recuperación, llegó el doctor y en dos frascos me llevó las rótulas, echas pedazos… Me dijo: Aquí están, todo esto te quitamos por si lo quieres guardar o tirar… Me vi los yesos hasta el muslo… una bronca para poder ir al baño, mi esposa ¨se la rifó machín¨, necesitaba yo asistencia para ir al baño, un mes con los yesos. Cuando fuimos a la primera consulta después de la operación, como a la semana… me di cuenta de quién era el doctor… era el médico de cabecera del Club América, uno de los mejores doctores de México, y me dejó muy bien”. Comenta contento. Íbamos a radiografías y eso, después cortó el yeso y lo dejó como férula, y a los dos meses exactitos: muletas, y a caminar. Para esto, antes de los dos meses ya me había puesto a hacer ejercicios de rehabilitación y mucho en la regadera con agua caliente y sentado con una botella rodándola con el pie… A los 2 meses exactamente ya andaba en el carro, fuimos a Pachuca, yo andaba bien sacado de onda, no sabía si iba a poder caminar… Y ahora, nadie me la cree, mis amigos que me ven me preguntan que si no me había yo fracturado (al ver que camino bien y normal), pero no tengo las rótulas… es cera con plástico, si me arrodillo se me hunde y al rato vuelve a su posición normal… No, no, no, mis respetos para ese doctor… Ya cuando supe quién era, pues agarré confianza. En su consultorio cuadros autografiados de los jugadores y todo, ¡me quedé de a 6! Los señores Abed tenían equipos de fútbol y por eso lo conocían. Les estoy agradecido, al doctor y a los Sres. Abed”.

La transición al off road

Desde su llegada, y a pesar de seguir compitiendo en el Distrito Federal, “Don Viejito” empezó a inmiscuirse en el off road sudcaliforniano: Apuntó: “No había mucho que hacer aquí, y las carreras del bordo estaban en su apogeo, el gusanito no me dejaba”…

Con su hermano Agustín y su sobrino Uriel corriendo motos en aquella época, Dávalos compró un tubular… “Me lo consiguió el ¨Piteco¨, y Renato Caló me lo hizo más cortito y ahí empezamos en la Clase 9… hace como 30 años… posteriormente empezamos a incursionar en otras categorías”. “Tavito tenía 12 años y ya lo traía en su carro de carreras, le compré su primer carro que fue un pick upcito Rabit, el cual traía en los arrancones y eso…”

En el rol de organizador

Al involucrarse más en el off road de BCS, Octavio tuvo la idea de crear un “semillero” de corredores de esta modalidad, con lo que empezó a organizar carreras en la pista de los Hermanos Monroy, donde “con puros morros” comenzó a realizar eventos con un solo patrocinador: Cerveza Corona. “El dinero que nos daban lo ocupábamos para la maquinaria, pipas, etc. Cobrábamos la entrada en $10 pesos para adultos y los niños entraban gratis. Lo de las entradas lo desinábamos a la Cruz Roja o a los Bomberos, realmente no había ganancia, no era negocio, era puro amor al arte. Lo de las inscripciones ($500 pesos por vehículo) se repartía entre los corredores…  Esto no se podía haber hecho sin el enorme apoyo de “Nacho” Monroy y su esposa Malibe, quienes básicamente nos prestaban el escenario para hacer las carreras, y a cambio le dábamos mantenimiento a la pista. Se ponía bien la cosa, duró como 3 años eso, el Lic. Polanco corría también, yo le prestaba un carro y pues como era el patrocinador, nos echaba la mano… Se ponía bien” Puntualizó.

En esas competencias empezaron a correr pilotos como Pedro Velázquez Jr., “Kiky” Zazueta, el sobrino del “Arqui” Avilés, los Cervantes, entre otros. Don Tavo nos comenta que, a pesar de que no había tantos participantes, esos eventos se convirtieron en el semillero de muchos, que hoy en día son experimentados y reconocidos corredores en la escena del off road Calisureño.

La debacle del negocio de carrocería y pintura dando paso a taller “Racing”

Al iniciar su negocio: “Imagen Automotriz”, especializado en carrocería y pintura, el mercado era muy noble, el negocio fue próspero por muchos años, llegando a tener hasta 26 empleados y teniendo la capacidad de ofrecer una garantía de hasta 4 o 5 años en la pintura automotriz, se utilizaban materiales de primer nivel, los empleados ganaban bien, y el trabajo era reconocido, todos ganaban. Señala: “teníamos trabajo de las agencias, de aseguradoras y de particulares… siempre gracias a Dios había mucho trabajo”.

Aunque siempre se preparó sus vehículos de competencia en el taller, no se quería involucrar mucho con clientes en ese rubro, porque, principalmente no tenía ni espacio ni el tiempo,  pero llegó el momento en que empezó a cambiar el mercado de la carrocería y pintura, surgieron más talleres y hubo gente también que empezó a trabajar por fuera… y el negocio empezó a decaer.  Las compañías aseguradoras empezaron a ponerle precio al trabajo, querían que se trabajara por hora, con los presupuestos del interior… Fue entonces cuando bajó el trabajo, las agencias pusieron sus talleres y las aseguradoras buscaron otras opciones… Así empezó la debacle, hasta que tuvo que cerrar el taller. Esto fue a principios de la primera década del siglo XXI.

Don Tavo comenta: “Entonces el taller lo dediqué a mis carros y de poco a poco empezó a caer gente a pedir consejos, ayuda y de ahí se fueron dando las cosas y comencé de nuevo con la mecánica y los carros de carreras… Y gracias a Dios ha habido gente que ha tenido la confianza en uno y ahí andamos apoyándoles… Tavito desde que tenía 12 años ya me ayudaba, lo mandaba a algún mandado y tenía que andarlo buscando porque no llegaba con las cosas, y resulta que andaba en el malecón con amigos o alguna amiga, comiéndose una nieve…”

“Aunque de mis carros yo siempre me encargué en lo mecánico, en un principio de cuando estábamos ya en la preparación de vehículos off road, no nos dedicábamos a la fabricación aun, Jaime Landín y Pedro Gutiérrez “El Chito” nos hacían muchos trabajos, ya después sobre la marcha le empezó a gustar al Tavo Jr. lo de la fabricación de chasises y eso, y pues ya se encargó de soldaduras y eso, y pues el Fer que también le ha aprendido y ya le sabe… Y pues yo sigo con lo de mecánica, motores, transmisiones, sistemas eléctricos y eso…”

Como preparadores, el taller Imagen Automotriz, de Don Octavio y sus hijos, han conseguido varios campeonatos con sus clientes, a quienes les han hecho transmisiones y motores, nombres como: Hugo Cervón y “Gus” Nava, Jaime Huerta, Javier Montoya, Jesús Contreras, Rody Amaya, Fernando Marrón… por recordar algunos.

Cuando le preguntamos acerca de un estimado de cuántos carros ha preparado, nos  comentó que a grandes rasgos a unos 40 diferentes equipos de competencias… apunta: “Esto es por temporadas, a veces llegan unos, luego se van… Ahorita tenemos aproximadamente 10 carros que preparamos… Ya sólo agarramos cierto número de clientes, no debemos descuidar los que tenemos por querer abarcar más, mejor los pocos que tenemos, tratamos de atenderlos bien y hacer el mejor papel que se pueda”.

Como corredor off road, la historia

Como competidor en el off road de sudcalifornia, Octavio Dávalos Ramírez inició en la Clase 9, pero también ha visto acción en las clases 16, la 1, 12, y actualmente en la Clase 10. “Los pick ups nunca me gustaron” –comenta–. Por allá en la década de los 80’s, además del campeonato de novatos que él organizaba en la pista de los Monroy, participaba en las carreras organizadas por los clubes (Baja Cactus, Coyotes, La Paz, Club San José, un club del Valle). “Los clubes se echaban la mano unos a otros y las carreras se ponían muy bien. Había más probabilidades de seguir un campeonato en aquella época” -nos platica-.

Al preguntarle sobre las experiencias que ha vivido en el off road, dijo: “Se ha vivido muchas experiencias muy buenas, nos ha tocado vivir de todo, ganar algunas carreras, perder otras, buenos piques con los compañeros, golpes, insultos, groserías, de todo ha habido… Arriba del carro es una cosa, abajo ya es otra… Con Pepe Cervantes, (por ejemplo) eran unos “tiros”, nos golpeábamos y todo en la pista, pero terminando la carrera nos tomábamos unas cervezas y platicábamos como si nada, pero luego la gente que lo sigue a uno, son los que se andan por allá echándose bronca y todo, pero nosotros gracias a Dios nunca llegamos a los golpes físicos… entre los carros sí, nos agarrábamos pero “del chongo” en la Clase 1”.

Cuando le preguntamos acerca de algún recuerdo en particular, de alguna carrera, de algún buen “pique”, “Don Viejito”, apaciblemente saca la caja de cigarros de su bolsa, con tranquilidad enciende uno, le da un buen golpe, y evocando gratos recuerdos, nos relata:

“Una vez en la pista del Monroy, “Pepe” Cervantes y yo, en la Clase 1, iba yo adelante, me alcanzó, se ¨encaramaron¨ los carros, y ni él soltaba el acelerador, ni yo tampoco… y ahí vamos en la rectita con su carro ¨trepado¨ sobre el mío, y ahí vamos… Por fin se alcanzan a zafar los carros, pero Pepe se voltea, de suerte cae sobre las llantas y ahí viene otra vez detrás de mí… ¨Un tirote¨, la gente súper emocionada, hasta dentro del carro se escuchaban los gritos de la gente emocionada, desgraciadamente a mi carro se le tiró el aceite y se amarró el motor, y a final de cuentas él tampoco terminó, ninguno de los dos lo logramos, pero le dimos buen show a la afición… Muy buenos ¨agarrones¨ con Pepe Cervantes… Con ¨Neto¨ Cervantes también hubo un muy buen “tiro” en Palma Seca, Neto en el carro de Pepe, con motores rotativos, ¨jalaban durísimo¨, echaban mucha lumbre por el escape, ahí traíamos un “tirote”, la carrera empezó un poco tarde y para cuando nosotros corrimos ya estaba anocheciendo, yo traía unos googles obscuros, pero aun había luz al arrancar, y ya faltando dos o tres vueltas veía muy obscuro, pensé que algo me estaba pasando y que no era normal que se estuviera oscureciendo así de rápido, (siempre corrí con casco abierto) y nunca se me ocurrió quitarme los googles, y en la última vuelta yo escuchaba el carro de Neto pegadito a mí, y yo movía la cabeza, no sabía qué me estaba pasando y empezaba a ver oscuro y nublado… en la última vuelta me pasó y ya me fui atrás de él siguiendo la pura lumbre que aventaba su escape, ya no veía yo, y bien sacado de onda, pensaba que era un problema de la vista… Para esto, cuando andábamos corriendo, veía los flashazos de las cámaras en la afición, pero nunca se me ocurrió quitarme los googles, ya que terminó y que me los quité, dije: ¨hay que baboso¨… Pero muy buenos tiros con Los Cervantes.”

Otra anécdota divertida e interesante que nos platicó, inmiscuye a otro veterano de este deporte con quien también hubo mucha competencia, pero también mucha amistad: Mike Quade, con quien, curiosamente hoy en día está mancomunado en la Clase 10… Don Tavo Apunta: “siempre hemos sido buenos amigos, pero volvemos a lo mismo, en las carreras es otra cosa…Varios años nos estuvimos peleando el campeonato en la Clase 1, varios le gané yo, y varios me ganó él… Una vez sí tuvimos un ¨problemilla¨ medio ¨regular¨ con golpes, botellazos y hasta pedradas, pero seguimos siendo amigos. Parece mentira que solamente la gente que se ha subido a los carros sabe lo que es la adrenalina y la tensión del momento en que te pegan y te rebasan, en esa circunstancia quieres alcanzar al rival y pegarle también, desquitarte y todo eso… Sólo que en esa ocasión el problema fue que terminó la carrera y él se fue a meter a los pits y ahí lo fui a corretear, y ahí se armó… Y todos los seguidores de cada equipo se metieron y sí se hizo un buen desorden, eso fue en Promóvil… Ya después nos mandaron hablar de la Comisión de Honor y Justicia, en la cual estaban Sam Lassell, Savy Carrillo, uno de los Abaroa, varios en la mesa directiva de esa época… Fuimos y pues a mí me reclamaban más, que porque yo lo había golpeado en los pits, bajándose del carro, que debí haber hecho una protesta por escrito, y ahí les pregunté que si ellos habían corrido, si sabían lo que es la adrenalina de andar subido en el carro y que te pegaran así a la mala… Me pusieron una multa de $3,500 pesos y 6 meses sin correr, después se redujo el castigo y al final me regresaron el dinero también porque el Mike no quería nada contra mí, éramos amigos pero fue el momento de tensión, pero yo llevé pruebas de que el que empezó a pegar primero era él, en esos ¨tiros¨ andaba también el Jay Manning… Se ponían buenos, pero no pasaba nada, salvo esa vez en Promóvil… A final de cuentas los co-equiperos son los que se enojan más y ya querían golpearse y eso… Y los pilotos, que éramos los principales, estábamos más tranquilos…”

Octavio Dávalos participó en dos ocasiones en Baja 1000, una en la Clase 1 en el vehículo de Valerio González, y otra ocasión con Humberto Osuna, Mike Quade y Francisco “Chico” Villagómez, en la Clase 12, de esa carrera se desprende otra “curadísima” anécdota en la que también se ve inmiscuido el buen Mike Quade Terry:

Describe: “Recuerdo que estábamos en Bahía de Los Ángeles con Don Kilayo, y me puse el overall, nos habíamos llevado ropa porque nos habíamos ido desde antes para dar otra recorrida y eso, y resultó que ya que nos subimos, para entregar el carro después de Loreto, antes de San Javier, durante toda la noche nos tocó manejar, el carro nos lo habían entregado muy tarde, manejamos toda la noche completita, habían tenido problemas con el cable del acelerador, ponchadas… Pero afortunadamente nosotros no tuvimos nada de problemas, llegamos a cargar gasolina y ahí se dieron cuenta de que se le estaba bajando el aire a una llanta, ahí nos la cambiaron, no tuvimos ni que bajarnos del carro, hasta que lo entregamos a “Chico” y al “Buzo” (DEP), la carrera terminaba en Cabo San Lucas y quedamos creo en 4to, 5to lugar, pero llegamos muy tarde. Esa vez el Mike Quade cuando se bajó en Bahía, no llevaba ropa, y se puso un pantalón mío que le daba como dos vueltas… Y Don Beto Kilayo tenía ¨un curón¨ porque se veía bien chistoso el Mike, con el pantalón enorme para su talla y ni cinturón traía, así que lo tenía que estar sosteniendo con las manos”.

Como equipo, la familia de Don Tavo también ha tenido numerosas victorias y campeonatos, además de participación en otras modalidades como los arrancones… Nos platica: “En los arrancones también estuvimos bien metidos, yo, Tavito y mi hija, al Fer es al único que no le tocó lo de los arrancones… Ahí está aún el bocho. Pero las carreras de arrancones se fueron terminando, después del fallecimiento de mi amigo López Cinco, no ha sido igual, no ha habido la misma organización como era antes”. En el off road como equipo también obtuvimos varios campeonatos, el Tavito quedó campeón varias veces, mi hermano Agustín también en la Clase 9, muchos años, en aquella época se dividía entre carreras campeonatos de ruta y pista, yo quedé campeón en la 16 y 1 de pista y también en la 1 de ruta… Cuando se abrió la categoría de damas, mi hija también quedó campeona…”

Los amigos de la brecha

Al ser parte de la historia de los últimos 30 años del off road Sudcalifo, “Tavo” Dávalos tuvo la oportunidad de convivir y estrechar fuertes lazos de amistad con varias de las leyendas del off road de nuestro estado, algunos de ellos ya se nos adelantaron en el camino, Dávalos numera: “¨El Piteco¨, Rafa Haro, el ¨Arqui¨ Avilés, Samm Lassell, mi compa el ¨Güero¨ López Cinco y muchos otros que en el momento no se me vienen a la mente pero con quienes compartí muchísimas experiencias… Luego de pronto me encuentro amigos que fueron pioneros, como ¨Toño¨ Salmón, ¨Pepe¨ Cervantes, ¨Neto¨ Cervantes, ¨El 7 Leguas¨, Víctor y Norman Ceseña”. En resumidas cuentas, un sinfín de personalidades de este deporte.

La familia:

Todos aquellos que han participado en las carreras off road, saben de la importancia que conlleva el apoyo de la familia, en una actividad demandante tanto en el plano económico como en la inversión de tiempo y esfuerzo, contar con el respaldo de la familia es un eslabón vital para cualquier piloto y equipo, y Don Tavo afortunadamente ha contado con ello, nos describe: “Mi familia me ha apoyado al 1000. Gracias a Dios cuando nació el Fer, ella (su esposa) se quedó aquí y yo andaba corriendo allá en México, ¨ya sabrás¨… Cuando conocí a mi esposa yo ya corría motos y desde entonces ha andado pegada conmigo, ¨se la ha rifado¨…  a las carreras ahora ya casi no va, porque tiene problemas de glaucoma y le hace daño el polvo, sigue yendo pero se tiene que cuidar mucho. Mientras no corremos tiene que estar donde no hay polvo, ya cuando estamos corriendo hasta se le olvida ponerse los googles y ahí anda con los nervios… Por ese lado toda mi familia me ha apoyado siempre, ahora son los nietos los que andan ahí de arriba para abajo con nosotros también… La tercera generación”.

Octavio Dávalos Ramírez ha sido sin duda una de esas piezas fundamentales en la historia del off road de B.C.S., una gran trayectoria, un gran prestigio como mecánico, como persona y como papá “racing”, que ha formado una familia dedicada totalmente a este deporte lleno de adrenalina, acción, emociones y polvo… mucho polvo. Sirva pues, este modesto homenaje a su trayectoria, para reconocerle su labor y la huella que ha plasmado y sigue plasmando en los anales de la historia de este deporte que tanto nos apasiona. ¡Un aplauso para Don Viejito!

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